Artrosis trapeciometacarpiana o rizartrosis: “me duele la mano al abrir tarros”

La rizartrosis es una forma de artrosis que afecta a la articulación en la base del pulgar, donde este se une con la muñeca. En esta página encontrarás una explicación sencilla de en qué consiste, así como los síntomas más habituales, las causas frecuentes, en qué situaciones conviene pedir ayuda profesional y qué tipos de recomendaciones generales suelen resultar útiles.

¿Qué síntomas suelen aparecer en la rizartrosis?

Los síntomas más habituales de la rizartrosis incluyen:

  • Dolor en la base del pulgar, sobre todo al pellizcar o agarrar objetos.
  • Molestias al girar llaves, abrir tarros, usar tijeras o abrir pinzas.
  • Sensación de pérdida de fuerza en el pulgar.
  • Chasquidos o sensación de “enganche” en la articulación.
  • Rigidez matutina o tras periodos de inactividad.
  • En fases avanzadas, deformidad visible en la base del pulgar, apareciendo una especie de giba o joroba en su base.

¿Por qué puede aparecer la artrosis trapeciometacarpiana?

La rizartrosis no tiene una única causa, pero hay factores que pueden favorecer su aparición:

  • Uso repetitivo de la mano y el pulgar (trabajos manuales finos, uso prolongado del móvil, ordenador, herramientas, etc.).
  • Edad: es más frecuente a partir de los 45–50 años.
  • Sexo: es más habitual en mujeres.
  • Factores hormonales, especialmente en mujeres peri y postmenopáusicas.
  • Antecedentes de lesiones previas en la mano o muñeca (fracturas, esguinces).
  • Laxitud ligamentosa o articulaciones “hipermóviles”.
  • Factores genéticos: cierta predisposición familiar.

En muchas personas no se identifica una causa concreta, sino una combinación de varios factores a lo largo del tiempo.

Es interesante señalar que hasta en un 50% de los casos se asocia a un síndrome del túnel carpiano (Síndrome del túnel del carpo: síntomas, causas y cuándo preocuparse).

¿Cuándo es importante consultar con un profesional sanitario si te duele la base del pulgar?

Es recomendable valorar la situación con un profesional sanitario (médico de familia, traumatólogo, médico rehabilitador o fisioterapeuta) si:

  • El dolor en la base del pulgar es frecuente y limita tareas diarias.
  • Notas pérdida clara de fuerza o dificultad para sujetar objetos.
  • Aparecen deformidades visibles o cambios en la forma del pulgar.
  • El dolor no mejora con medidas sencillas de reposo relativo o analgésicos pautados por tu médico.
  • Tienes dudas sobre el diagnóstico o temes que pueda tratarse de otro problema.

Un diagnóstico adecuado ayuda a descartar otras patologías y a plantear un plan de tratamiento adaptado a tu caso. En cualquier caso, la rizartrosis suele tratarse de manera conservadora la mayoría de las veces, reservándose la cirugía para casos muy sintomáticos o con mucha incapacidad funcional.

La técnica quirúrgica más utilizada es la artroplastia de resección con interposición ligamentosa, y las prótesis trapeciometacarpianas.

¿Qué puede ayudarte para la rizartrosis?

Sin entrar en tratamientos concretos (que deben individualizarse), algunas recomendaciones generales que pueden ayudar son:

  • Modificar actividades que sobrecargan el pulgar (adaptar agarres, herramientas, posturas).
  • Usar férulas de apoyo para el pulgar en determinadas actividades o en momentos de más dolor (indicadas por un profesional).
  • Ejercicios específicos para mejorar la movilidad y la fuerza de la musculatura que estabiliza el pulgar. En este enlace puedes encontrar una guía para ejercicios de muñeca y mano de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física.
  • Aplicar frío o calor local según tolerancia y fase del dolor.
  • Cuidar la ergonomía en tareas repetitivas (ordenador, manualidades, herramientas).
  • Mantener un estilo de vida saludable, incluyendo ejercicio regular y control del peso, que también influye en la salud articular global.