Primeros auxilios: qué hacer ante una urgencia
En una situación de emergencia es normal ponerse nervioso, pero conocer unos pasos básicos puede marcar la diferencia. En esta página encontrarás consejos sencillos y claros para actuar ante lesiones y urgencias leves, hasta que llegue ayuda profesional o puedas acudir a un centro de salud. No necesitas tener conocimientos médicos, solo seguir las indicaciones con calma y seguridad.
Actitud inicial ante un accidente
Ante cualquier accidente, lo primero eres tú. Asegúrate de que el lugar es seguro antes de acercarte: fíjate si hay coches en movimiento, riesgos eléctricos, fuego u otros peligros. Si algo no te parece seguro, aléjate y pide ayuda, no te pongas en riesgo. Solo si el entorno es seguro podrás ayudar mejor a la persona afectada.
Intenta mantener la calma y respirar hondo un par de veces. Observa con atención qué ha pasado, quién está implicado y si hay más personas heridas o asustadas alrededor.
En primer lugar debemos proteger el lugar. Antes de tocar a la persona accidentada revisaremos su entorno y si persiste alguna amenaza , actuaremos en consecuencia.
En segundo lugar, daremos la alarma si creemos que necesitaremos ayuda para auxiliar a la persona accidentada. Llamaremos a un familiar o a un vecino, y si la gravedad lo requiere, nos pondremos en contacto telefónico con emergencias.
En tercer lugar socorreremos a la víctima. Comprobaremos primero si está consciente. Si no es así, la estimularemos de una manera suave para ver si responde. Si a pesar de ello sigue sin responder, valoraremos sus signos vitales comprobando si la persona respira. Si no es así, procederemos a realizar las maniobras de resucitación cardiopulmonar

Reanimación Cardiopulmonar
En esta sección podrás añadir instrucciones detalladas sobre cómo actuar ante una parada cardiorrespiratoria, siempre recordando que la prioridad es avisar a los servicios de emergencias y seguir sus indicaciones. Puedes incluir pasos avanzados adaptados al público de tu web, dejando claro que no sustituyen a una formación oficial en RCP ni a la atención médica presencial.
Si tras un accidente doméstico nos encontramos ante una persona inconsciente, que no responde a estímulos y no respira, debemos de iniciar las maniobras de reanimación cardiovascular.
En primer lugar debemos de estimularla, con precaución, para ver si responde a nuestras llamadas.
Si no es así, debemos de pedir ayuda inmediatamente, e iniciar a continuación las maniobras:
• Colocaremos a la persona boca arriba en el suelo, o sobre una superficie firme, con las extremidades alineadas en el sentido del tronco. Descubriremos su tórax y comprobaremos que nada obstruye su vía aérea.
• A continuación, abriremos su vía aérea colocando una mano sobre su frente, y con la otra tiraremos de la mandíbula hacia delante para evitar que la lengua caiga hacia atrás. Acercaremos nuestro oído a su boca para cerciorarnos de que respira. Si es así, le colocaremos de lado, en posición de seguridad, y esperaremos junto a ella hasta que llegue la ayuda, comprobando periódicamente que sigue respirando.

• Si por el contrario no respira, comprobaremos si tiene latido cardiaco mediante la aplicación suave de nuestros dedos anular e índice en un lateral del cuello.

Si hay ausencia de pulso y respiración, iniciaremos las maniobras de resucitación cardiopulmonar. Para ello realizaremos en primer lugar 30 compresiones torácicas en el pecho, tras arrodillarnos a su lado y poner nuestras manos juntas encima de su esternón. La fuerza a aplicar debe de ser la suficiente para provocar que el esternón y la caja torácica se hundan suavemente, pero sin provocar una fractura. Mantendremos nuestros brazos extendidos mientras empujamos, y nos ayudaremos del peso de nuestro propio cuerpo para hacerlo.

• Tras realizar las 30 compresiones, haremos 2 insuflaciones de aire en la vía aérea de la víctima. Para evitar que el aire que insuflamos escape, taparemos su nariz mientras insuflamos, y nos aseguraremos que ajustamos nuestros labios alrededor de su boca. Es conveniente usar un plástico obturado que nos aísle de la saliva y mucosa de la víctima.

• Alternaremos insuflaciones-compresiones con una secuencia 2-30 y un ritmo de 100 compresiones por minuto. Esto supone casi dos compresiones por segundo, lo que mantenido en el tiempo irá provocando la fatiga del reanimador. Por ello, si es posible, se alternará con otra persona para realizar las maniobras hasta que llegue la ayuda sanitaria. Si en algún momento la víctima recupera la respiración espontánea, se detendrá la reanimación. Si no es así, continuaremos hasta que llegue la ayuda sanitaria.
Para evitar entrar en contacto con fluidos de la víctima, es recomendable utilizar algún tipo de barrera entre el rescatador y la víctima:
- Esta barrera desechable de material plástico aislante permite ver la cara de la víctima mientras se realizan las maniobras de resucitación. Es útil para adultos, niños y bebés. Ten en cuenta que la coloración de labios, piel y mucosas da información acerca del éxito de las maniobras de ventilación.
- Existen otras opciones en el mercado, como este diseño que permite llevar una máscara de protección facial en un llavero. Permite llevarla siempre en una mochila o bolso. A pesar de su pequeño tamaño, dispone de una válvula unidireccional para proteger al rescatador.
Mordeduras y Picaduras
Las mordeduras y picaduras de pequeños animales son muy comunes, y la mayoría de las veces poco problemáticas en el ámbito doméstico. Sin embargo, en raras ocasiones ciertas mordeduras o picaduras pueden desencadenar reacciones graves en personas hipersensibles.
Si sospechamos que ha habido una picadura de insecto, buscaremos zonas de inflamación en la piel, con presencia de una zona central más oscura en la que pueden verse marcas de la mordedura o restos de un aguijón, dependiendo del insecto.

La actuación a llevar a cabo será, en primer lugar, retirar el aguijón si lo hubiere. Para ello utilizaremos unas pinzas preferiblemente. Hay que tener cuidado de que el aguijón no se rompa y quede parcialmente incluido en la piel. A continuación, lavaremos la zona afectada con agua y jabón y cubriremos con una compresa empapada en agua fría para reducir la inflamación.
Las picaduras de arañas generalmente no producen consecuencias importantes. La mayoría de las picaduras de arañas en el ámbito doméstico solamente producen dolor en el área alrededor de donde se ha producido, y debemos proceder de una manera similar a la anteriormente descrita para los insectos. Sin embargo, existen especies que pueden provocar reacciones más importantes, sobretodo en personas con hipersensibilidad. Debemos acudir a un centro sanitario si aparece fuerte dolor en el área de la picadura, si la inflamación inicial evoluciona hacia la formación de ampollas o si se ennegrece el área central. De la misma forma, si aparecen síntomas generales tales como fiebre, sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca, malestar general o problemas para respirar, debemos acudir lo más pronto posible a un centro sanitario.
Las picaduras de serpiente son menos frecuentes en el ámbito doméstico. Sin embargo, pueden darse en paseos o excursiones al campo. Cada región tiene sus especies concretas, por lo que es recomendable acudir siempre a un centro sanitario local para que valoren a la persona que ha sufrido la picadura, tanto si se sospecha que ha sido una especia venenosa como si no.

No hay que subestimar las mordeduras por especies de serpientes no venenosas, pues existe riesgo importante de infección grave. La primera actuación será lavar la herida para disminuir la probabilidad de que esto ocurra. A continuación colocaremos una venda elástica suave para inmovilizar y retrasar la propagación del veneno si lo hubiere. La venda se colocará dejando a la vista el extremo distal de la extremidad, para poder controlar frecuentemente el estado de coloración de los dedos de las manos o de los pies. Si se quedan pálidos o muy amoratados, comprobaremos que la venda no está demasiado apretada. Si es así, la retiraremos y la colocaremos más holgada. La extremidad afectada se mantendrá por debajo del corazón, y en la medida de lo posible, se procurará que la persona accidentada no camine durante su traslado al centro sanitario. No es recomendable realizar cortes en la herida, ni succionar, ni aplicar hielo localmente. Tampoco debe de aplicarse un torniquete.
Las mordeduras de animales domésticos o salvajes pueden causar lesiones de los tejidos blandos e infección. Dependiendo del tamaño y la fuerza de las mandíbulas, pueden incluso fracturar un hueso. Ante la mordedura de un animal, debe de tenerse en cuenta que se puede trasmitir la rabia a través de la saliva. Los animales domésticos como perros y gatos suelen estar controlados, por lo que es raro que puedan transmitirla. Sin embargo, animales salvajes como zorros o murciélagos si que pueden estar enfermos de rabia y ser potenciales transmisores. Debemos sospechar que un animal esté enfermo de rabia si se muestra de manera extrañamente tranquila o agresiva, o si babea en exceso. La rabia si no se trata es mortal, por lo que si tenemos sospecha de que una persona pueda haber sido mordida por un animal enfermo, debemos de buscar atención sanitaria urgente.
Si presenta una herida con hemorragia importante, procederemos a cubrirla con unas gasas limpias y haremos un vendaje compresivo para controlar el sangrado hasta llegar a un centro hospitalario. En el caso de mordeduras leves, la lavaremos con agua y jabón y la cubriremos con un apósito limpio. Si tenemos sospecha que la herida es profunda, es recomendable que sea valorada por personal sanitario, pues una de las complicaciones frecuentes es la infección.